El Tribunal Contencioso Electoral (TCE), perseguirá a quienes no votaron en las últimas elecciones, con una multa de $ 4,00 que tendrán que acercarse a pagar so pena de tener dificultades en ciertos trámites.
Lo realmente curioso es que quienes se presentaron en alguna mesa por diversos motivos, el más frecuente la movilidad que es una característica de la sociedad ecuatoriana y mundial actual, no estaban en su lugar de residencia habitual y por tanto no constaban en la localidad en que se encuentran al momento de la votación.
No están en su lugar de residencia, por motivos de trabajo, salud, calamidades domésticas o cualquier otro, pero cumplieron con acercarse a una mesa a obtener su papeleta de presentación.
Resulta una persecución intolerable que se sancione por no votar.
Como hemos reiterado en este blog el voto es un derecho y los derechos nunca son obligatorios, se debe tener la libertad de ejercerlos o no.
Con estas sanciones se ratifica el estado patrón que obliga a sus súbditos a votar y a los que no cumplen esa obligación mal habida, los sanciona con multas que ahora se anuncian serán el doble para los reincidentes, y para los que no lo hagan en las próximas elecciones. Los tribunales a los cuales pagamos grandes sueldos los ecuatorianos, ahora nos sancionan por ejercer el derecho de opinión libremente, el no expresar ninguna opinión es también un derecho y por no ejercer el derecho a votar.
Basta ya del voto obligatorio, basta ya del estado patrón, de la persecución a quien por motivos perfectamente comprensibles no votaron. Es necesaria una reforma constitucional para alcanzar la libertad de votar o no, de ejercer o no el derecho, libertad de conciencia y de opinión ahora conculcadas.