En formato pdf, procedente de este Blog, la sugerencia del Voto Voluntario tambièn fue presentada a la Asamblea de Pichincha, Mandato Ciudadano, que el Gobierno de la Provincia està desarrollando.
Este Blog pretende discutir y difundir el voto voluntario en el Ecuador, considerando al voto como un derecho, no como una obligaciòn.
lunes, 14 de mayo de 2007
CONESUP
La sugerencia del VOTO VOLUNTARIO, fuè presentada en tiempo y forma a la Comisiòn de Juristas del Consejo Nacional de Educaciòn Superior CONESUP, el 04.05.2007, en formato pdf, procedente de este blog.
sábado, 12 de mayo de 2007
EL VOTO VOLUNTARIO, UN DERECHO POLITICO
Que confusión nos plantea la vigente Constitución Política de la República del Ecuador al establecer en el mismo título de los derechos, los civiles “El derecho a la libertad de opinión y de expresión del pensamiento en todas sus formas”, “la libertad de conciencia”, frente a un “derecho político” ….”el voto popular será universal, igual, directo y secreto; obligatorio…”
Estas libertades consagradas desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en las Constituciones del Ecuador deben incluir al voto que es una opinión y una forma de expresión del pensamiento, en este caso político, y engloba el entendimiento de que la libertad también consiste en no dar una opinión, en no expresar un pensamiento, que es muy diferente al acto de votar en blanco o de anular el voto.
No debemos confundir el derecho que tienen todos los ciudadanos como mandantes a elegir a sus mandatarios, derecho que gracias a las luchas ciudadanas se ha conquistado a lo largo de la historia; los indígenas, las mujeres, los analfabetos, los discapacitados, los residentes en el extranjero, etc. todos tenemos ahora ese derecho, que seguramente como algunos sostienen es irrenunciable, pero no puede confundirse un derecho, con la obligación que se establece de votar.
Que gran ocasión tenemos los ecuatorianos en la próxima Asamblea Nacional Constituyente de instaurar en el Ecuador el voto voluntario, porque sin duda sería una conquista más de las libertades que el pueblo ecuatoriano reclama, de acuerdo con las opiniones manifestadas de forma mayoritaria en la consulta del CONAM del año 2005.
Está claro que el voto voluntario no quita a nadie el derecho a votar, muy por el contrario, lo purifica, lo ensalza, lo engrandece, lo depura, pues al acudir a votar, la elección por una tesis, un candidato o una lista, se convierte en un acto libérrimo de expresión y participación política y deja de ser una carga obligatoria.
Que diferente es ver como, cuando hay cierta esperanza, una nueva forma de hacer política, un candidato o un tema que se intuye nuevo, de cambio, cuando los asuntos que se juegan tienen importancia, disminuye el ausentismo electoral y la gente acude a votar, esta sería una nueva forma de medir el interés y el verdadero respaldo popular, no aquel que se obtiene por el voto obligatorio.
En muchos de los análisis que se hacen sobre la corrupción, se señala que el gasto electoral y sus orígenes son una de sus principales causas, los candidatos se ven obligados a recibir contribuciones para las millonarias campañas, que luego de una u otra forma habrán de pagar. Y si quieren ser reelegidos saben que deben contar con descomunales sumas de dinero para financiar sus campañas de reelección o de elección a cargos de mayor rango, con lo cual en el ejercicio del poder de rango menor, deben acumular capitales que en la mayoría de los casos provienen de los fondos públicos.
Por otro lado los candidatos incurren en gastos, prestamos, créditos tributarios y demás triquiñuelas financieras para solventar los enormes egresos que significan sus campañas electorales, que luego tendrán también que de una u otra forma cobrárselo, no será desde luego con los sueldos que el estado paga a sus funcionarios, que con excepciones son sueldos que no les alcanzan para vivir bien.
Debemos meditar sobre la dependencia que el Ecuador tiene del estado y de los políticos, en los países desarrollados esa dependencia es mínima, es la empresa, la iniciativa y la inversión privadas las que mueven la economía, las finanzas, el empleo, etc., el estado es únicamente regulador y arbitro en situaciones de conflicto, y planifica el desarrollo, la economía no depende del estado en tanta proporción como en los países subdesarrollados, sería muy saludable en nuestro país mirar con más detenimiento y dedicación a la producción, la competitividad y la eficiencia en todos los campos.
Estas libertades consagradas desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en las Constituciones del Ecuador deben incluir al voto que es una opinión y una forma de expresión del pensamiento, en este caso político, y engloba el entendimiento de que la libertad también consiste en no dar una opinión, en no expresar un pensamiento, que es muy diferente al acto de votar en blanco o de anular el voto.
No debemos confundir el derecho que tienen todos los ciudadanos como mandantes a elegir a sus mandatarios, derecho que gracias a las luchas ciudadanas se ha conquistado a lo largo de la historia; los indígenas, las mujeres, los analfabetos, los discapacitados, los residentes en el extranjero, etc. todos tenemos ahora ese derecho, que seguramente como algunos sostienen es irrenunciable, pero no puede confundirse un derecho, con la obligación que se establece de votar.
Que gran ocasión tenemos los ecuatorianos en la próxima Asamblea Nacional Constituyente de instaurar en el Ecuador el voto voluntario, porque sin duda sería una conquista más de las libertades que el pueblo ecuatoriano reclama, de acuerdo con las opiniones manifestadas de forma mayoritaria en la consulta del CONAM del año 2005.
Está claro que el voto voluntario no quita a nadie el derecho a votar, muy por el contrario, lo purifica, lo ensalza, lo engrandece, lo depura, pues al acudir a votar, la elección por una tesis, un candidato o una lista, se convierte en un acto libérrimo de expresión y participación política y deja de ser una carga obligatoria.
Que diferente es ver como, cuando hay cierta esperanza, una nueva forma de hacer política, un candidato o un tema que se intuye nuevo, de cambio, cuando los asuntos que se juegan tienen importancia, disminuye el ausentismo electoral y la gente acude a votar, esta sería una nueva forma de medir el interés y el verdadero respaldo popular, no aquel que se obtiene por el voto obligatorio.
En muchos de los análisis que se hacen sobre la corrupción, se señala que el gasto electoral y sus orígenes son una de sus principales causas, los candidatos se ven obligados a recibir contribuciones para las millonarias campañas, que luego de una u otra forma habrán de pagar. Y si quieren ser reelegidos saben que deben contar con descomunales sumas de dinero para financiar sus campañas de reelección o de elección a cargos de mayor rango, con lo cual en el ejercicio del poder de rango menor, deben acumular capitales que en la mayoría de los casos provienen de los fondos públicos.
Por otro lado los candidatos incurren en gastos, prestamos, créditos tributarios y demás triquiñuelas financieras para solventar los enormes egresos que significan sus campañas electorales, que luego tendrán también que de una u otra forma cobrárselo, no será desde luego con los sueldos que el estado paga a sus funcionarios, que con excepciones son sueldos que no les alcanzan para vivir bien.
Debemos meditar sobre la dependencia que el Ecuador tiene del estado y de los políticos, en los países desarrollados esa dependencia es mínima, es la empresa, la iniciativa y la inversión privadas las que mueven la economía, las finanzas, el empleo, etc., el estado es únicamente regulador y arbitro en situaciones de conflicto, y planifica el desarrollo, la economía no depende del estado en tanta proporción como en los países subdesarrollados, sería muy saludable en nuestro país mirar con más detenimiento y dedicación a la producción, la competitividad y la eficiencia en todos los campos.
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